Road trip en Australia: día 3, Coffs Harbour y Valla Beach

Tercer día de nuestro roadtrip entre Brisbane y Sydney.  Para este día habíamos previsto varias visitas entre Emerald Beach y Coffs Harbour.

Cuando estuvimos listos nos pusimos en camino hacia la Carobana Chocolate Factory, una fábrica de dulces que se puede visitar gratuitamente. Llegamos antes de tiempo, como de costumbre (abren a las 10) así que fuimos a ver la playa de la ciudad que se encuentra a apenas 2 kilómetros.

Aparcamos cerca de la playa y dimos un pequeño paseo. La playa es preciosa y sobre todo no había nadie! Las casas de la gente que vive por allí son preciosas, y nos dimos cuenta de que eran afortunados de tener unas vistas tan bonitas!

A las 10 nos pusimos en camino de nuevo hacia la fábrica de chocolate. Es una pequeña empresa familiar y, durante la visita, hay un vídeo explicativo y varios días hay demostraciones en vivo. A nosotros nos tocó una demostración de Honeycomb, un dulce típico de allí. Fue interesante, pero lo que más nos interesaba era la degustación! Por suerte en la tienda de la fábrica se puede probar varios productos (y nosotros no dijimos que no). Reconocemos que no estaba tan rico como el chocolate belga que tenemos en casa! La visita es agradable pero no dura mucho tiempo (en 30 minutos está terminado).

Después de la degustación tomamos la carretera hacia Coffs Harbour, para ir primero al mirador de Forest Sky Pier. Es una plataforma construida en el bosque en la parte más alta de la montaña, con unas vistas perfectas sobre la costa. Genial! También existe la posibilidad de hacer senderismo por la zona, pero nosotros habíamos previsto otras cosas.

Al bajar de la montaña, nos sentimos obligados de parar a hacerle una foto a la “Big Banana”… Pues sí, después del Gran Langostino de Ballina teníamos que ver la gran banana!

Fuimos a hacer un picnic al Jardín Botánico de Coffs Harbour, un gran parque con miles de plantas diferentes. El lugar es muy agradable, y todavía más con las altas temperaturas que tuvimos nosotros cuando fuimos (hasta 43 grados!).

Como podéis imaginaros, estábamos muertos de calor, así que nos fuimos rápidamente en dirección a Valla Beach, para darnos un buen baño en una cala llamada Deep Creek. Es un lugar formidable (a nosotros nos lo chivaron los lugareños, sino nunca se nos habría ocurrido ir por allí). Es una pequeña cala de aguas turquesas en la que desemboca un pequeño río, y con muy poca gente! En la playa hay también una gran roca que es un templo sagrado indígena donde las mujeres venían a dar a luz.

Para la noche habíamos reservado un AirBnb. Pero esta vez no fue una caravana (como en Emerald Beach), sino una plantación orgánica en medio de la campiña cerca de Valla Beach. Nuestra huésped, Christina, es una australiana de mediana edad que vive con su marido y su hermano en esta precisa granja. Cultivan frutales, legumbres, nueces de macadamia y también tiene algunas gallinas.

Nos encantó el lugar, antiguo y rústico, pero sobre todo nos sorprendió saber que es una granja autosuficiente y ecológica (sólo consumen lo que cultivan, recuperan el agua de lluvia, tienen baños secos, etc.). En definitiva, es un lugar donde hay mil cosas para aprender, en medio del campo, con una vista preciosa y canguros salvajes! Sinceramente, si hubiéramos sabido cómo era el lugar nos habríamos quedado más tiempo! Nos gustó mucho el lugar, y sobre todo conocer a Christina, que es una mujer muy amable e inspiradora!

Este día genial acabó poco a poco, y nos quedamos dormidos en dos minutos, preparados para el próximo día!

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