Nuestra llegada a Vietnam

Después de pasar más de dos semanas en Japón, llegó el momento de continuar nuestro viaje alrededor del mundo en dirección a Vietnam. Nos encantó nuestro paso Japón así que nos esperábamos un cambio radical al llegar a Vietnam. Seguid leyendo, veréis que no nos equivocábamos!

Llegar a Vietnam desde Japón: Un gran choque cultural…

Cuando empezamos a preparar nuestro itinerario por Vietnam, encontramos opiniones muy variadas en internet: entre decir que es el país de los timos y la belleza natural, los otros blogs y las guías de viaje nos dejaban realmente tranquilos! Sabíamos que íbamos a pasar de un país rico y con gente súper amable a un país en desarrollo, donde la gente intenta (según los otros viajeros) sacarte dinero de las formas más desagradables (por suerte, nuestra experiencia fue muy distinta y hoy podemos decir que la gente de Vietnam es realmente una de las mejores cosas del país!). Pero, al mismo tiempo ¿conocéis de personas más amables que los japoneses? ¡Nosotros no! También hay que tener en cuenta que antes de llegar a Vietnam, ya hacía seis semanas que estábamos viajando por Asia, y que el cansancio comenzaba a hacerse sentir!

Un vuelo movidito

Dejamos el imperio del Sol Naciente tomando un vuelo desde Narita hasta Hanói. Viajamos de nuevo con Japan Airlines. El vuelo estaba previsto a las 6 de la tarde, pero qué sorpresa cuando, estando en la sala de embarque esperando nuestro avión, una amable asistente de vuelo nos aconsejó por megafonía ir al baño antes del vuelo, porque íbamos a tener turbulencias… ¡Primera vez en la vida que escuchamos algo así! Aquí miro a Alberto desconcertada por este anuncio que sinceramente no nos deja muy tranquilos… Voy a escucharles entonces… Al final el vuelo fue muy bien, no hubo tantas turbulencias, sólo al principio pero nada muy fuerte. El avión era grande y cómodo, la comida correcta y las azafatas perfectas (como siempre con Japan Airlines).

¡Por fin en Vietnam… en medio de la noche!

Sabiendo que llegábamos tarde a Hanói, decidimos reservar un hotel por adelantado cerca del aeropuerto con transporte al aeropuerto incluido. Así evitaríamos tener que ir al centro en medio de la noche, pelear con el precio de los taxis, etc… Ya era medianoche y estábamos cansados el viaje.

Al llegar, nuestro chófer nos esperaba con un cartel con nuestros nombres. Uf! Le dijimos que primero queríamos sacar dinero del cajero. Dicho y hecho, y sin problemas! Y al poner un pie fuera del aeropuerto, “Oh, Dios mío ¿qué es este  calor a estas horas de la noche?!” Como una bofetada de calor húmedo! De los 15 grados de Narita a los 30 de Hanói!

El trayecto hasta el hotel duró 5 minutos ya que el hotel estaba justo al lado. El conductor debía tener como 16 años y no hablaba inglés, ni hola ni gracias, pero no nos importó, sólo queríamos una ducha y una cama! Al llegar, la habitación era correcta y ALELUYA había aire acondicionado (aunque chorrea por la gran humedad)!

Son las 2 de la noche (o de la mañana?) y estamos duchados. Por fin podemos ir a la cama!

Un primer contacto incómodo

4 horas más tarde nos despertamos… Yupi! Hace mucho calor y hay ruido en la calle… Como teníamos la intención de visitar Hanói ese mismo día, nos preparamos poco a poco, porque solo íbamos a quedarnos un día en la capital, así que quisimos tratar de disfrutar al máximo!

Teníamos que tomar un autobús desde el aeropuerto hasta el centro, así que pedimos al recepcionista (de 16 años) para que nos lleven en coche hasta el aeropuerto, pero quería que le pagásemos… jaja, sólo hay 500 metros! Lo malo es que nosotros no podíamos ir a pie, era una autopista! Por fin dijimos que estaba bien, pero negociamos el precio antes porque sabíamos cómo son. Negociamos 5000 dongs. El chico llamó a su amigo para que nos llevase en coche. Mientras tanto hicimos el “check out”, y pagamos la habitación. El joven de 16 años no hablaba inglés y era tan amable como una puerta de prisión… Total después de mirar sus billetes quince veces nos dijo que no tenía dinero para darnos el cambio, y nos dijo “lástima”… Mala suerte colega! Has topado nosotros y nos quieres hacer pagar el taxi para avanzar 500 metros! Así que exigimos la diferencia… no le gustó (a nosotros tampoco) pero terminó encontrando los billetes por arte de magia!

El taxi llegó, y preguntamos bien el precio a ver si estaba bien de acuerdo porque eran sólo 4 ó 5 minutos en coche. “Yes, yes, 5000 ok”.

Ok.

Ni siquiera tuvimos tiempo de salir del coche al llegar, el amigo ya nos dice “money, money!” (ah, sabe una palabra en inglés!). No me gustó esta manera de hablarnos, pero no estamos en nuestra casa, así que le dimos el billete de 5000… y empezó quejarse en su idioma. Otro taxi vio que no entendíamos lo que nos decía (de hecho, sí entendíamos que quería más dinero, pero hicimos como que no entendíamos nada). El otro conductor nos dijo que no era 5000, sino 50.000 dongs! Jaja sólo quería un cero más! Habíamos escuchado todo tipo de historias de timos en este país y apenas llegamos nos enfrentamos ya a uno! Qué pesado… Pero bueno, al final hicimos la conversión y ok solo eran 3 euros, pero si empezamos así cómo va a ser después! Le damos su dinero y nos vamos a tomar nuestro bus.

Estamos cansados pero felices de haber llegado. Estamos todavía un poco en guardia con respecto a lo que nos vamos a encontrar en Vietnam, pero nos damos la oportunidad de abrirnos un poco y crearnos nuestra propia opinión! Es posible que nos timen, que nos vean como dólares con patas, pero confiamos en el hecho de que es un país hermoso! Por suerte, el resto de nuestro viaje por Vietnam nos demostró que la gente es en general muy amable y cercana!

Pronto publicaremos un nuevo artículo sobre la ciudad de Hanói.

2 opiniones en “Nuestra llegada a Vietnam”

    1. Gracias Paulino por tu comentario!
      En efecto el primer contacto fue un poco incómodo, pero el resto de nuestro viaje por Vietnam nos ha dejado sólo buenas impresiones y hemos conocido gente muy amable! No te pierdas los próximos artículos!

Comentarios cerrados.