Nuestra llegada a China

China: ese país gigantesco, rebosante de cultura, contaminado, que no para de crecer, donde las obras están por todas partes, entre barrios ultramodernos y chabolas, el comunismo y la globalización, los innumerables Starbucks y los puestecitos de la esquina, entre escupitajos y boutiques de lujo, templos y centros comerciales desmesurados. China nos inunda en borbotones de cultura sin precedentes!

Llegada a Pekín

Para llegar a Pekín tomamos el avión desde París Charles de Gaulle con una escala en Doha con la compañía Qatar Airways.
El primer vuelo fue muy bien, teníamos 5 horas de vuelo y tuvimos la suerte de ir en un A380 de dos pisos. Nos gustó mucho el avión, era enorme y espacioso, no sentimos ni una turbulencia al despegar ni al aterrizar.
Al llegar a Qatar, esperamos 3 horas antes de volver a tomar un vuelo hacia Pekín, así que decidimos dar una vuelta por el aeropuerto para hacer tiempo.
Es bastante grande (como muchos) pero cuando son las 2 de la mañana las distancias parecen más grandes! Hay muchas tiendas de lujo, coches de grandes marcas y ¡sorpresa! En lugar de tener como nosotros lugares especiales para enchufar los teléfonos u ordenadores tienen un espacio con ordenadores Mac que los viajeros pueden utilizar libremente.
El aeropuerto de Doha es uno de los más importantes de la zona, es fácil ubicarse y encontrar el camino entre las escalas. En los pasillos y salas encontraréis estatuas de todas formas.
Después de esta caminata volvimos a tomar el avión, otra vez con la misma compañía, pero esta vez qué decepción! El avión era de tamaño normal, estábamos apretados, nuestros codos se tocaban y las piernas no cabían bien, hasta nos preguntamos si no era un avión hecho para los asiáticos! Pero tuvimos que aguantar las 7 horas hasta llegar a Pekín.

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Intentamos dormir pero no fue fácil, el viaje fue largo y más cuando la persona detrás de Ana ensañaba contra su asiento porque no tenía suficientemente espacio… pero aguantamos hasta llegar!
Una vez fuera del avión nos sentimos liberados, estábamos cansadísimos pero muy contentos de haber llegado!
Una parada en el baño empezaba a hacerse necesaria, pero con todo lo que habíamos leído sobre los baños chinos teníamos un poco de miedo. Pero no tuvimos elección, teníamos que ir! Al final todo fue bien, había un baño para discapacitados, uno normal, y uno donde hay que hacer sus cosas de pie, todos con puertas separadas (baños normales!).
La parte « baño » nos tranquilizó, aunque ciertas personas deben pensar que es normal hacer pis con la puerta abierta en frente de los demás!
Después nos dirigimos hacia la aduana, donde había una fila ENORME de personas esperando… Hicimos la fila durante 45 minutos!
Es importante saber que hay que rellenar los papeles para la aduana (la mesa donde están los papeles no se ve mucho y hay mucha gente que tiene que volver a hacer fila porque no los ven, se encuentra a la izquierda de la fila). Un papel es para entregar a la llegada y el otro hay que guardarlo para la salida del país (no lo perdáis).
Después del largo proceso que tuvimos que pasar para obtener los visados para China pensábamos que en la aduana nos iban a preguntar muchas cosas pero una vez más habíamos leído demasiados artículos sobre el tema, porque solo fue una formalidad: una foto por aquí, 3 sellos por allá, y ya está! Nos esperábamos unos policías guardianes del gran imperio chino, pero sinceramente no vimos mucha diferencia con la policía de otros países!
Y otra etapa más que ya habíamos superado!! Después fuimos a recoger nuestro equipaje, que ya estaba allí esperándonos, después de tanto tiempo en la aduana.
Antes de empezar el viaje habíamos buscado cómo salir del aeropuerto para llegar a nuestro albergue y habíamos visto dos soluciones: metro o bus. Pedimos ayuda en el punto de información y allí descubrimos el nivel de inglés de los chinos… iba a ser complicado!
Entendimos unas palabras pero no mucho más, así que mejor decidimos tomar el metro (mismo precio que el bus para nuestro trayecto) porque pensamos que llegaríamos más rápido que en bus, con el tráfico que pueden tener las grandes ciudades.
Como en el metro no aceptan pagos por tarjeta de crédito (es así por todas parte en China!) fuimos a cambiar dinero. En la zona de llegadas, cerca del Starbucks hay un «Bank of Beijing» con una máquina automática que ofrece buenas tasas de cambio (mejor que las casas de cambio dentro de la terminal!). Habíamos llevado un poco de dinero en efectivo para cambiarlo y todo salió muy bien.
Dirección el metro, nada complicado, hay una taquilla para pagar y conocíamos el nombre de nuestra parada.
Tomamos la Airport Line (25 yuan por persona, es decir unos 3,30€) y la línea 2 (3 yuan, unos 0,40€).

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El metro está muy limpio y moderno! Durante el viaje (de unos 40 minutos), nos vinieron a hablar varios chinos, uno para saber de dónde veníamos y otro para proponernos su ayuda para las visitas que hay que hacer en la ciudad, muy amables estos chinos!
Después del metro, caminamos 15 minutos hasta llegar a nuestro destino y otra vez un jovencito chino nos propone ayudarnos para llegar. O tenemos realmente caras de cansados o los chinos son muy amables!
Total llegamos fácilmente ya que el hotel está en un lugar bien ubicado, cerca de restaurantes y comercios. Si buscáis un alojamiento asequible y en buenas condiciones, nuestro albergue se llamaba Beijing Saga International Hostel.
El albergue estaba bien, compartimos nuestra habitación con una persona más, los baños eran normales, las duchas perfectas con agua bien calientita y con bastante espacio!
Por fin llegamos y todo estaba bien!
Eran las 6 de la tarde y estábamos sorprendidos de ver que casi era de noche ya, pero hay que admitirlo nos vino muy bien porque no aguantábamos ya en pie! Fuimos directamente a tomar una ducha y luego a coger algo de comer para regresar pronto a dormir.
Saliendo del albergue, la calle perpendicular estaba llena de puestos para comer. Las cosas se complicaron cuando vimos que los menús estaban exclusivamente en chino…. “pero cómo lo vamos a hacer?”
Decidimos avanzar unos metros más a ver si había algo en inglés pero no, así que escogimos uno donde mostraban fotos de la comida! Los dueños no hablaban inglés, pero pudimos entendernos mediante signos y al final estuvo rico! Comimos arroz tres delicias con tortitas de col! Los dueños estaban contentos tener extranjeros en su restaurante, no paraban de sonreírnos.
Con el estómago lleno fuimos a comprar una botella de agua para lavarnos los dientes en el hotel, y fin del día!

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Nuestras primeras horas en la capital China fueron bastante bien! Ya era hora de dormir bien para estar listos para las visitas del día siguiente!

6 opiniones en “Nuestra llegada a China”

    1. Gracias Mercedes! Si el primer día te pareció interesante, los siguientes son mucho mejores! Pronto un nuevo artículo

  1. Artículo interesante, muy descriptivo y suficiente.
    A veces los relatos son demasiado largos y llenos de datos que pueden llegar a ofuscarte y no saber cual de toda esa información es la más importante.

    1. Gracias por tu comentario, Paulino! Nos alegramos de que te guste. Pronto más información sobre Pekín y China!

  2. Me ha encantado la descripción de vuestra llegada a China-PEkin muy interesante y emocionante.
    Mandar noticias pronto

Comentarios cerrados.