Lanzarote lejos de los turistas

Un viaje a las Islas Canarias es pensar en playas paradisíacas, largos días de luz y sol, viento, vino blanco de tierra volcánica y relax en medio del océano. Pero también es pensar en turistas de todas partes de Europa y Asia, chiringuitos de playa y discotecas. Las islas ofrecen algo para todos los gustos, incluyendo aquéllos que, como Ana y yo, buscamos lugares interesantes que podamos disfrutar sin tener que pegar codazos a diestro y siniestro para avanzar. Esta es nuestra experiencia en Lanzarote.

¿Realmente es posible encontrar un lugar tranquilo en Lanzarote?

¡Por supuesto! Nosotros encontramos un apartamento en una tranquila zona residencial en Costa Teguise, a apenas 10 minutos en coche de Arrecife. Costa Teguise es una buena alternativa al bullicio de otras zonas más turísticas y por tanto menos auténticas, como Arrecife o Playa Blanca. Solo hay que tener en cuenta que las playas en Costa Teguise son más pequeñas y más ventosas que en el sur o las menos conocidas (y sin embargo paradisíacas) charcas del norte de la isla. Pero la tranquilidad de salir y saber que vais a poder aparcar y cenar tranquilamente… no tiene precio.

Lanzarote es además una de las islas menos turísticas del archipiélago (imaginar las muchedumbres de Gran Canaria o Tenerife nos da escalofríos), y ha conservado un poco mejor ese espíritu especial y natural que buscamos en nuestros viajes. ¡No dudéis pasar por nuestro Twitter, Facebook Instagram para descubrir por qué Lanzarote nos trajo tantos recuerdos del Desierto de Atacama en Chile!

Si buscáis un alojamiento con un pequeño extra, no dudéis en consultar las ofertas de Airbnb, algunos lugares os harán soñar.

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Playa Quemada (al sur) no es realmente una playa, pero es tan bonito que merece una parada para fotos.

¿Cuánto tiempo nos recomendáis estar allí? ¿Cómo nos movemos?

Dependiendo del ritmo que queráis llevar, una estancia de entre 4 y 10 días es lo ideal para Lanzarote. Aunque los lugares puramente turísticos no son excesivamente numerosos, hay varias atracciones que visitar y pueblos en los que dar un agradable paseo.

Si el presupuesto lo permite, os recomendamos sí o sí alquilar un coche (en nuestro caso, con Autoescape siempre hemos encontrado ofertas muy atractivas). Hay muchos pueblecitos perdidos que merecen la pena, bonitos puntos panorámicos accesibles solo en vehículo propio y las carreteras de toda la isla están en perfecto estado. Recorrer la isla de norte a sur no cuesta más de una hora y la gasolina está todavía más barata que en la península, así que recomendamos recorrerla a conciencia. Si queréis olvidaros del coche, los transportes públicos no están nada mal, pero os harán aprovechar menos el tiempo y la libertad de parar donde queréis. La elección es vuestra.

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Las carreteras de Lanzarote están en perfecto estado y os transportan por paisajes increíbles.

Dentro de lo ideal, una mañana de visitas culturales y una tarde de relax al sol harán las delicias de todos. No dudéis en comprar tickets combinados para acceder a varias atracciones por unos euros menos de lo normal (y quizás quieras invertirlos después en un sabroso vino de malvasía volcánica, a degustar con vistas al mar). Los bonos disponibles son para 3, 4 o 6 atracciones. Podéis encontrar los precios actualizados en la web oficial de turismo de Lanzarote.

¿Qué hay que visitar?

¡Muchas cosas! Lanzarote tiene mútiples atracciones naturales que te dejarán con la boca abierta. Pero las aglomeraciones de turistas son frecuentes durante la temporada alta, así que un pequeño madrugón te ahorrará las filas y las esperas (no os preocupéis, una siesta en la playa os compensará).

Parque Nacional de Timanfaya o Montañas de Fuego

En el centro de Lanzarote, Timanfaya es uno de los lugares inevitables a visitar. Tras atravesar el control de acceso, avanzad un par de kilómetros hasta llegar al centro de visitantes. Allí tendréis que aparcar el coche en una explanada y montar en un autobús propio del parque. Esta es la única manera de visitar la zona, lo cual es una pena ya que los cristales del bus reflejan enormemente y la mitad de vuestras fotos serán para tirar. Pero mirad la parte positiva, intentad aprovechar el momento porque la visita es corta y el lugar increíble. Después del tour en bus, el centro de visitantes ofrece dos o tres atracciones como geysers, hogueras que se solas encienden con el calor de la tierra, patatas cocidas con calor geotérmico, etc. Muy simpático.

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Uno de los cráteres de Timanfaya (con los reflejos de la ventana del bus).
Un gran valle volcánico en Timanfaya.

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Demostración del poder de los géyseres.

La Geria (Ruta del Vino)

Sin duda uno de los lugares más curiosos y especiales de Lanzarote, y también uno de nuestros favoritos. La carretera que une Uga y Mogaza trascurre por el valle de La Geria, la zona vinícola de Lanzarote. Es un valle volcánico en el que los viticultores de tres o cuatro bodegas consiguen extraer un exquisito vino blanco de uva malvasía. El contraste entre el negro de la tierra volcánica y los islotes verdes de las vides hacen de este punto un lugar único en el mundo, sorprendente y muy diferente de los otros paisajes vinícolas que podemos ver en la península, Francia o California. No pudimos resistir la belleza del lugar y tuvimos que parar tres o cuatro veces por el camino a sacar unas fotos. Pero atención: el viento en este valle es especialmente fuerte, pon atención a las cámaras, las puertas del coche, y para las chicas, ¡una goma elástica para sujetar el cabello y cuidado con a las faldas veraniegas!

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Contraste verde y negro en el valle de la Geria.
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Otra panorámica de este impresionante paisaje.

Yaiza, Tías, Guinate, Haria, Yé y Teguise

Al decidir alquilar un coche, tuvimos la libertad de recorrer Lanzarote de punta a punta y visitar (casi) todos los pueblos que suelen pasar desapercibidos a los turistas de masa. Es normal encontrar pequeños mercados y mercadillos de artesanía y productos típicos de Canarias (mojo, aloe vera, cactus, etc). El mercadillo más conocido es sin duda el de Teguise, todos los domingos por la mañana entre 9h y 14h, con todos sus productos locales, suvenires y otros artículos más corrientes. Una bonita manera de visitar el lugar, pero con la condición de llegar temprano (nosotros desayunamos directamente allí).

Por otra parte, hay que tener en cuenta que los pueblos son en general pequeños y no hay mucho que visitar, por lo que podréis fácilmente visitar varios en una mañana o en una tarde.  Nosotros aprovechamos el camino hacia las grandes atracciones (Timanfaya, etc) para hacer una pausa en el camino.

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Haria merece un buen paseo mañanero.
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La plaza de Haria es pequeña pero tiene su encanto. Hay una galería subterránea.
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Continuad la carretera de Guinate hasta los acantilados para una increíble panorámica casi secreta.

El Charco de los Clicos (o Laguna Verde)

Un mágico lugar, sin duda, que merece la pena visitar por varios motivos: es gratuito; ofrece preciosas opciones de fotografía con su contraste de colores verde, negro, azul y rojo; y en el pueblo a apenas 2 kilometros hay varios restaurantes y cafés con bonitas vistas junto al mar. Importante también, es una zona rocosa y las playas no están adaptadas, pero el desvío merece la pena, creednos.

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Hermoso contraste de colores en Laguna Verde.
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La pequeña cala precedente a la Laguna Verde también tiene su encanto.

Orzola y la costa norte (con sus charcones)

Los charcones son uno de los secretos mejor guardados de la isla, donde la mayoría de turistas no pararán. ¡Gran error! Los charcones son uno de nuestros lugares favoritos (tanto que fuimos allí dos o tres veces). Son piscinas naturales en el mar, protegidas de las olas y el agua fría por las rocas. Algunos son más espectaculares que otros, dependerá de gustos, pero nosotros preferimos la Charca de la Novia, muy cerquita de Orzola. Un pequeño aviso para navegantes, en algunos charcones la ropa es opcional.

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Pequeño paraíso lejos de los turistas.
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Con sus arenas blancas y sus aguas cristalinas poco profundas, la charca de la Novia es un remanso de paz.

Caleta de Famara

El atractivo surfero por excelencia, con sus olas y su fuerte viento. Encontraréis amantes de los deportes de agua a todas horas del día. El pueblo es pequeño pero merece la pena dar un paseo por la playa y quizás probar suerte en una de las múltiples escuelas de surf y kitesurf.

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La ventosa Caleta de Famara no es el mejor lugar para un baño tranquilo.
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El pueblo ofrece también bonitas vistas.

Playas y otros lugares para bañarse

Hay muchas playas de diferentes formas y tamaños a lo largo de la costa, al este y al oeste, al norte y al sur, pero atención, ¡todas son diferentes! Como hemos dicho antes, nosotros nos  alojamos en Costa Teguise, un lugar más o menos tranquilo pero cuyas playas no son excepcionales a causa del viento. No dudes en desplazarte porque algunas playas son realmente únicas. Caleta de Famara, en el oeste, es la destinación preferida de los surferos, y con razón. Hay varias escuelas de surf y el viento es generoso y constante, por lo que es bastante incómoda para los que buscamos un lugar para relajarnos. Hacer fotos del pueblo y la playa es casi inevitable, pero no es un lugar para quedarse excepto para hacer deporte.

Para bañarte a gusto y al calor, lo mejor son las playas del sur, en general sin tanto viento y más agradable para las chicas frioleras (Anais estaba encantada). Playa Papagayo es probablemente la más famosa, pero si eliges bien el horario y el camino, no habrá mucha gente. La playa es preciosa y podrás aprovechar varias horas de tranquilidad. Para llegar hay dos opciones: puedes pagar la entrada y acceder en coche por una carretera de un par de kilómetros, o aparcar en el extremo del pueblo y caminar unos veinte minutos al sol.

Playa Papagayo es una apuesta segura si buscáis sol y calor.

Por otro lado, nosotros encontramos la Charca de la Novia al norte de Lanzarote, un lugar paradisíaco y tranquilo de arena blanca y aguas cálidas transparentes, ideal para un picnic y pasar la tarde.

Jameos del Agua

Es una de las atracciones de Lanzarote, de pago (9€) pero que vale la pena. Un jameo es básicamente un túnel formado por una erupción volcánica, y hay varios en la isla. En Jameos del Agua hay también un café-restaurante y un auditórium donde se organizan a menudo conciertos y sesiones DJ. Cuenta también con un pequeño museo (un poco anticuado ya) sobre volcanología y sismología. El museo no es especialmente interesante, pero el lugar merece la pena.

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Los turísticos Jameos del Agua merecen su fama.
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La piscina artificial (no apta para el baño) es un pequeño oasis en la tierra volcánica.
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Vista del mar desde los Jameos.

Cueva de los Verdes

Es otro de los lugares turísticos que “hay que visitar” según todas las guías. Es una gran cueva cuya visita de 30 o 40 minutos es obligatoriamente guiada en grupos grandes. No está mal, hay bonitos rincones y secretos, pero no es nada espectacular. Muy turístico.

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El secreto bien guardado de la Cueva de los Verdes, sin duda el punto álgido de la visita.
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Curiosas formaciones rocosas dentro de la cueva.

Mirador del Río y Caleta del Mojón Blanco

Os recomendamos sin lugar a dudas hacer el Mirador del Río a la hora del atardecer, ya que las vistas del sol poniéndose sobre La Graciosa con los reflejos del mar se quedarán grabadas en vuestra memoria durante años. Es un lugar mágico. Una pequeña astucia: el Mirador oficial está abierto solo hasta las 17h30, pero la vista es igual y gratis si bajas unos metros por la carretera lateral al lado del mismo sino el precio es de 4.5€.

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Vistas desde la carretera lateral al Mirador oficial, sobre La Graciosa. Los días claros son raros, y la bruma añade misticismo a la imagen.
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Entrada oficial al Mirador.

Jardín de Cactus

Imposible terminar nuestro periplo isleño sin pasar por el Jardin de Cactus. Es un lugar un poco apartado del resto, pero muy bien cuidado y sorprendente a los ojos (y a otras partes del cuerpo si no miras por donde andas). Hay miles de especies diferentes, desde las más pequeñas y cucas hasta las más grandes e impresionantes. Nosotros nos paseamos durante una hora, regalándonos la vista y haciendo fotos preciosas. Hay un bar (no nos atrevimos a preguntar si hacen cocktails de cactus) y el precio del jardin es de 4.50€.

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Con 7200 cactus, el Jardín es un lugar cuanto menos sorprendente.
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Las 1100 especies diferentes de todo el mundo forman un bonito conjunto.
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Y además, al estar en una antigua mina a cielo abierto, no hace viento (y eso se agradece)

Salinas del Janubio

Encontraréis unas bonitas vistas sobre unas salinas multicolores con el mar al fondo, una magnífica oportunidad para hacer bonitas fotos. Hay una pequeñísima tienda en la que comprar sal y alguna cosita más, pero desgraciadamente las salinas no son visitables. Hay un agradable restaurante con un mirador sobre las salinas donde comer un buen pescado o unas papas arrugás.

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Las vistas son espectaculares, solo echamos de menos una visita al interior.
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Hay una pequeña tiendita improvisada en uno de los hangares después de la entrada.

¿Y el Aloe Vera?

Et voilà! Imposible hablar de Lanzarote y no mencionar el Aloe Vera. Lo encontraréis por todas partes en la isla (olé por la promoción turística en este aspecto) en todas sus formas: en planta, en gel, en productos para todos los rincones del cuerpo, incluso en bebidas. Hay varios museos del Aloe y son todos gratuitos, pequeños e interesantes para descubrir las innumerables cualidades y bondades de esta planta venida del paraíso. Francamente, no dudéis en dar un paseo comprar algunos productos porque la calidad es excelente y el precio muy razonable. Nuestro favorito es el gel puro de aloe vera (al 97%) que cura y regenera todo lo que tenga que ver con la piel. TODO. También puedes comprar una plantita (también encontraréis una tienda después de pasar el control del aeropuerto, mismo precio y misma oferta de productos, y mucho más cómodo para no transportar la plantita por media isla y tener problemas en el control de maletas). Allí también aprendimos que solo hay tres o cuatro tipos de Aloe Vera que tienen propiedades curativas (entre miles de variedades), así que atención y eligid productos con Aloe Barbadensis.

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Entrada al Museo del Aloe Vera
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Una plantación de Aloe al atardecer.
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El contraste de roca y aloe contra el sol crea bonitas imágenes.

Recomendaciones

Hay algunas astucias que pueden seros útiles para ahorraros unos euros en Lanzarote. Por ejemplo, no merece la pena pagar por entrar al Mirador del Río, ya que podéis disfrutar de la misma vista al aire libre si descendéis unos metros siguiendo la carretera. Tened esto en cuenta cuando elijáis vuestro bono combinado para visitar las atracciones turísticas.

Sobre todo, si os gusta conducir, no dudéis a la hora de alquilar un coche y tomar las carreteras más pequeñas y más retorcidas, como la que termina un poco más allá del parque tropical de Guinate, y preparáos para sacar algunas de las fotos más bonitas de la isla. Las vistas desde los acantilados al oeste es simplemente sobrecogedora.

Privilegiad las playas del sur para un baño caliente y sin viento, y las playas del norte para las fotos y los lugares sin turistas.

El viento es constante en la isla, un día sin viento es raro y demasiado caluroso, asi que preved una chaqueta o un cortavientos.

Cuando vayáis a visitar los pueblecitos, no esperéis pasar allí varias horas porque en general son visitas cortas o un pequeño paseo de media hora.

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¿Y para comer? Nuestro plato favorito son sin dudas las famosas papas arrugás (escrito tal cual), delicia de la isla, al vapor y servida obligatoriamente con su mojo verde y su mojo picón. Las dos salsas son bastante suaves y se adaptan con facilidad a la mayoría de paladares, así que no tengáis miedo a probar. El gofio (harina tostada) se puede encontrar también combinado con una multitud de platos. Y al estar en medio del océano, lógicamente el pescado y el marisco son excelentes, por lo que las opciones gastronómicas son variadas de muy buena calidad.

Deliciosas papás arrugás con sus mojos verde y picón.
Deliciosas papás arrugás con sus mojos verde y picón.

¿ Y a ti que te gusto comer en Lanzarote ?

Positivo
Negativo
- Las rutas en estado perfecto para manejar y desplazarse facilmente.
- El paisaje increíble.

- Las oportunidades fotográficas en casi cualquier rincón y la tranquilidad en los charcones del norte.
- Los precios por los suelos.
- Los muchos turistas en algunas partes.
- El viento.

- Hay desplazarse a menudo porque los pueblos son bastante pequeños.
- Conviene prever un buen planning para ocupar bien los días de viento fuerte.
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