4 días en Praga (con amor)

Se acercaba el cumpleaños de Ana, y mil ideas pasaban por mi cabeza en búsqueda del regalo perfecto para comenzar sus 26 años con buen pie. Pero una idea brillaba más fuerte que las otras: ¡un viaje sorpresa! Pues sí, lógicamente con Anaïs un viaje es una apuesta segura, así que un par de meses antes de la fecha le dije: “Ana, tienes que pedir un par de días libres en tu trabajo!” Dicho y hecho, aunque no descubrió hasta estar en la misma puerta del avión que su regalo serían cuatro maravillosos días en Praga (con una pequeña escapada a Dresden, Alemania).

Una ciudad agradable en temporada baja

En teoría dos o tres días son suficientes para recorrer los lugares más interesantes de Praga. Nosotros tuvimos suerte con el tiempo (finales de octubre es un período delicado pero precioso para viajar por Europa Central) y pudimos aprovechar todos los días al exterior. Praga y Alemania son magníficas en otoño, y las aglomeraciones de turistas son bastante más soportables que en verano. Además es una ciudad totalmente caminable (nosotros sólo utlizamos el tranvía una vez porque ya no podíamos movernos!). Está también muy bien comunicada por tren con otras grandes ciudades del centro de Europa, así que es fácil conectar varios destinos si prevéis un viaje más largo.

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Praga conserva todavía un aire bohemio, mitad ciudad medieval, mitad ciudad de muñecas, que la convierte en un destino romántico y con muchas actividades que ofrecer. Tuvimos la oportunidad de recorrer varios barrios a pie, y en todos ellos encontramos algo de encantador y de especial. Es una ciudad tranquila y segura que invita al romanticismo y a la exploración, así que no dudéis en perderos!

Dónde dormir

Praga se ha convertido durante los últimos años en la ciudad más turística del centro de Europa, así que encontraréis muchos hoteles, albergues, Airbnb y apartamentos de alquiler. El centro es bastante caro, igual que la zona del Castillo y Mala Strana. Nosotros encontramos una buena oferta en un pequeño hotel al lado de la parada de tranvía Anděl, en el barrio Praha 5. Es una zona excelente por diferentes motivos: está comunicada por tranvía y bus, por lo que es muy fácil llegar a los lugares de interés y al aeropuerto; tiene un gran centro comercial (Novy Smíchov) con tiendas, supermercado y restaurantes de toda clase; y además está al lado del río y se presta a un bonito paseo al atardecer de regreso al hotel (25 minutos hasta el Puente de Carlos).

Llegar desde el aeropuerto

El aeropuerto de Praga está tristemente mal comunicado con la ciudad, y a veces será necesario tomar varios transportes hasta llegar a vuestro destino. Lo más común es tomar un bus y después el metro o un tranvía. Si decidís alojaros en Anděl como nosotros, será suficiente con tomar la línea de bus 191, que tarda más o menos una hora. Eso sí, no esperéis ninguna amabilidad de parte de los conductores (el nuestro nos dejó tirados a 200 metros del aeropuerto en lugar de prevenirnos de que teníamos que tomar el bus en sentido opuesto).

Qué visitar

Praga tiene numerosos atractivos y magníficos barrios que dan ganas de perderse, con diversos estilos arquitectónicos que reflejan la rica historia de la ciudad. Hemos organizado las visitas por barrio.

La Ciudad Vieja (o Barrio Viejo)

Es la zona más turística, y con razón, porque el casco antiguo es de origen medieval y se conserva en excelente estado. Os sugerimos comenzar la visita por el Klementinum o Biblioteca Nacional, una de las bibliotecas más importantes del centro de Europa. Visitad la llamada Plaza Pequeña, con sus edificios de colores y su pozo en el centro. Un poco más adelante, la Plaza de la Ciudad Vieja es el centro neurálgico de Praga, lugar fotografiado hasta la saciedad. Aquí encontraréis muchos edificios interesantes, como el Ayuntamiento de la Ciudad Vieja con su famosísimo reloj astronómico, la Iglesia de San Nicolas, el monumento a Jan Hus (en el centro de la plaza), el palacio Goltz-Kinsky (hoy una galería de arte) y la Casa Storch (una antigua casa noble con una preciosa fachada pintada). Buscad también el llamado Meridiano de Praga, una línea dorada en el suelo que recuerda un antiguo reloj de sol destruído durante la revolucion de 1918.

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En uno de los laterales de la plaza está la Iglesia de Nuestra Señora Enfrente del Tyn, iglesia medieval y símbolo de la ciudad. Buscad igualmente la curiosa Casa de la Campana de Piedra, uno de los puntos favoritos de los fotógrafos, y la Casa del Anillo de Oro. Antiguamente, las casas no estaban numeradas, por lo que los habitantes de la ciudad utilizaban estos y otros símbolos para reconocer las direcciones.

PhotoGrid_1454168245838PhotoGrid_1454168134998Detrás de la Iglesia se encuentra el Patio de Ungelt, también llamado el Tyn, un antiguo mercado fortificado con una fuente de agua manual que se utiliza desde el año 1100! Hay varios bares y restaurantes.

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La calle Celetná es la más comercial de la ciudad, y conecta la plaza de Barrio Viejo con la Plaza de la República. Pasaréis también por la conocida Torre de la Pólvora (o Prasna Brana), una de las pocas que quedan en buen estado. Es visitable y de pago. Más adelantes está la Torre de Enrique, la más alta de toda la ciudad.

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La calle de Na Prikope tiene también su encanto, con un par de puentes suspendidos que recuerdan al puente de los suspiros en Venecia. Al llegar al Museo del Comunismo, encontraréis el Teatro Estates, donde Mozart estrenó su obra Don Giovanni y donde se puede disfrutar de espectáculos  de ópera casi todos los días. Nosotros preferimos seguir hacia Havelsky, el mercado de fruta, comida y joyas, donde compramos unas fresas deliciosas!

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Josefov (o Barrio Judío)

Mucho más pequeño que la Ciudad Vieja, el barrio judío de Praga tiene un par de atracciones que pueden merecer la pena. Nosotros decidimos pasear por sus calles y no pagar un precio muy exagerado por entrar a los monumentos. Entre los lugares a ver están el Teatro Nacional, la famosa Pinkas Synagogue con su cementerio judío, la conocida como Sinagoga Vieja-Nueva (donde, según la leyenda, vive el cuerpo inerte del Golem) y la Sinagoga Klausen. Es un barrio de mucho dinero y a nosotros sólo nos atrajo para dar un paseo de 30 minutos.

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El Castillo de Praga (Pražský hrad)

Aunque más bien debería llamarse palacio, o recinto del palacio. Es un conjunto arquitectónico en la parte más alta de la ciudad. Para llegar hasta allí, varias líneas de tranvía os llevan hasta la parte baja, y después podéis subir a pie o tomar un bus.

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La entrada al recinto es gratuita, pero algunas partes del mismo son de pago. Nosotros hicimos la parte libre ya que el resto son museos y otras actividades que no nos atraen lo suficiente. El castillo en sí mismo es magnífico, y merece una buena visita.

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En su interior encontraréis la Basílica de San Jorge, el Palacio Real y la Catedral de San Vito, todo rodeado de unos preciosos jardines cuidadosamente mantenidos, y que ofrecen una panorámica preciosa sobre los tejados rojos de la ciudad. Como os decíamos antes, el acceso a algunas partes del castillo es de pago, y los precios no son precisamente baratos.

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Desde este punto comprenderéis por qué Praga es a menudo llamada “la ciudad de los cien campanarios”. Y por cierto, junto a la entrada principal del castillo está uno de los Starbucks Coffee más bonitos del mundo!

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También hay un bonito parque público detrás del castillo (Královská Zahrada) con el Palacio Belvedere, especialmente encantador en otoño.

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Novy Svet y Mala Strana

Cuando hayáis acabado de visitar el castillo, continuad recto desde la entrada principal por la calle Loretánská, con portales y pórticos a los laterales. Continuad un poco por las calles empedradas hasta llegar al palacio que hoy es el Ministerio de Asuntos Exteriores. Un poco más abajo, hacia la derecha, está la singular iglesia de Loreta y un pequeño parque. Si seguís avanzando por Loretánská, llegaréis al Monasterio de Strahov, con su parque interior y su enredadera de hojas rojas de otoño. Una preciosa parada.

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Regresad en dirección al Castillo para descender hacia Mala Strana (literalmente, el Barrio Pequeño), sin duda el barrio más animado, bohemio y especial de la ciudad. Bajando por la bonita calle de Nerudova, buscad una vez más los símbolos que identificaban las casas antiguamente, y llegad hasta la Plaza de Malostranské. La plaza está dividida en dos por la Iglesia de San Nicolás (donde Mozart solía tocar el órgano). Aquí encontraréis muchos restaurantes, teatros, palacios, museos y turistas (cientos de ellos), así como la Columna de la Peste. Al salir de la Iglesia de San Nicolás, levantad la vista y tendréis una bonita vista del Castillo.

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Una pequeña astucia: los turistas no entrarán a los preciosos jardines del palacio Wallenstein. Están ocultos por un muro blanco, pero la visita es preciosa y gratuita. Dicen que son uno de los jardines más bonitos de Europa! El edificio al fondo es hoy parte del Parlamento Checo.

Entre los últimos atractivos de Mala Strana está el museo de Frank Kafka y la tristemente conocida Pissing Statue de David Cerny.

Nosotros terminamos nuestra visita abriéndonos paso a codazos para atravesar el magnífico, precioso e impracticable Puente de Carlos.

Ciudad Nueva (o Barrio Nuevo)

Por llamarlo de alguna manera, ya que el Barrio Nuevo no es tan nuevo (fue fundado en la Edad Media). Es una colección de grandes avenidas flanqueadas de preciosas e imponentes casas señoriales. Destaca especialmente la plaza de Wenceslao (Waclavske Namesti), la plaza más grande de la ciudad, con su Museo Nacional (cerrado durante varios años por remodelaciones, así que os recomendamos visitar su web para planear la visita), y la Estatua de Wenceslao.

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En uno de los laterales de la plaza está el Centro Comercial Lucerna, una antigua galería comercial famosa por su estatua de Wenceslao invertida, y el imponente Hotel Evropa. Existe una bonita anécdota sobre el Hotel que cuenta la historia secreta de Nicholas Winton. En 1979, la esposa de Nicholas Winton descubrió en su habitación de este hotel una caja con una lista de nombres de niños judíos y cartas de sus padres. Resulta que Don Winton había dedicado varios años de su vida a salvar niños judíos del exterminio nazi enviándolos en numerosos trenes fuera de la ciudad de Praga, y buscando familias de acogida en otros países de Europa. En total, se salvaron casi 700 niños, y Nicholas Winton no contó nada de esto a nadie, ni siquiera su esposa. Hoy hay un monumento en su honor al lado del hotel.

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Otras atracciones un poco más lejos pero todavía en el Barrio Nuevo son el Nuevo Ayuntamiento (Novomestska Radnice), la plaza de Carlos, la Casa Danzante de Frank Gehry, el Palacio Zofin (en una isla en el río) y el Teatro Nacional.

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En el río Moldava encontraréis dos islas, una con un palacio y otra con un bonito parque. Desde esta última podréis disfrutar de unas bonitas vistas y un agradable paseo.

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Tenemos que confesar algo, y es que no somos precisamente adictos a la cocina tradicional del centro de Europa. Lo hemos intentado varias veces, pero de verdad que no. La comida checa tiene mucha influencia alemana, austríaca y húngara, por lo que es fácil encontrar goulash, todo tipo de salchichas y carne, mucha carne! Sin embargo, las cervezas son muy buenas, y los famosos Trdelník (rollos de brioche dulce con aroma de canela y chocolate o nutella) están bastante ricos!

Recomendaciones

Si estáis en buena forma, no necesitaréis comprar billetes de tranvía ni bus, aunque la verdad es que el precio es bastante barato y el servicio bien organizado. Nosotros sólo compramos el billete de ida y vuelta al aeropuerto, y tomamos una vez el tranvía para llegar a la zona debajo del castillo temprano por la mañana.

La afluencia de turistas de las ciudades colindantes se hace notar mucho el fin de semana, por lo que si podéis os recomendamos hacer las visitas más turísticas (Puente de Carlos, Plaza del Barrio Viejo, Castillo) lo antes posible por la mañana o fuera del fin de semana.

Praga está muy bien comunicada por tren, así que podríais aprovechar para hacer una escapada a Alemania (Dresden es precioso, Viena no está nada lejos…)

La amabilidad no es el punto fuerte de las gentes de la zona, incluso los trabajadores del sector turismo tienen dificultades para esbozar una sonrisa o sugerir algo de ayuda, y todavía hay una incoherente tendencia a “aprovecharse” del turista. Revisad bien las cuentas del restaurante y no tengáis demasiadas esperanzas de que los locales puedan sugeriros lugares o rutas. Será mejor prever los desplazamientos y visitas por adelantado.

 Hay varios lugares a visitar alrededor de Praga. Las visitas más conocidas son Karlovy Vary, el campo de concentración de Terezin, el castillo de Cesky Krumlov, o la tétrica Kutna Hora. Nosotros decidimos escaparnos en tren a Dresden, una preciosa ciudad  monumental (una de las ciudades más bonitas de Alemania, hasta el punto de ser conocida como la Florencia del Elba).

¿Y a ti te gusto Pragua? ¿Cual ha sido tu lugar favorito?

Positivo
Negativo
- Ciudad muy chula y romantica para unos dias en pareja
- Muchas cosas que hacer y visitar
- Precios bajos
- Cerca de muchas otras ciudades para conocer mas

- Es una ciudad preciosa y señorial, con varios estilos arquitectónicos impresionantes.
- La buena comunicación con otras ciudades del centro de Europa.
- Trop touristique
- Se hace cada vez más y más turístico (ahora son olas de japoneses y coreanos).
- La atención al turista podría mejorar mucho.

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